domingo, 25 de junio de 2017

Celebrando Midsommar

Después de algunas semanas de parón, vuelvo con mis aventuras suecas para hablaros de una de las tradiciones más populares del verano nórdico. Reconozco que dicho descanso de escritura internauta ha durado más de lo que me planteé al publicar la última actualización, pero la vida ocurre y pasa a una velocidad que, a veces, se nos escapa de las manos. Como imaginaréis, adaptarse a un nuevo trabajo, en un país diferente, en una recién aprendida lengua...requiere bastante tiempo. De ahora en adelante planeo seguir compartiendo mis historietas aunque, eso sí, con más baja frecuencia :)


Dicho esto, vayamos al grano: ¿qué está pasando esta semana en Suecia? Casi todo el mundo se encuentra disfrutando una fiesta que llevan preparando semanas, conocida como Midsommar. En cierto modo, cabe afirmar que se trata del equivalente a San Juan, celebrado la pasada noche del veintitrés al veinticuatro en muchas zonas del sur de Europa. En el caso sueco, la fecha numérica puede variar con tal de adaptarla al penúltimo viernes del mes de junio, de modo que durante el día y la noche se llevan a cabo las celebraciones y el sábado siguiente se considera festivo de descanso -lo que equivale a ciudad desierta y comercios cerrados-.  

Una gran parte de la población aprovecha este fin de semana para irse a su sommarstuga o cabaña de verano, unas casitas de madera y alegres colores que tienen en el campo. Allí se reúnen con familia y/o amistades para comer recetas veraniegas y muchas, muchas fresas. Durante el día del viernes se monta el midsommastång o majstång, una gran barra o palo de varios metros de altura que se decora con flores, telas de colores e incluso pequeñas banderitas suecas en numerosas ocasiones. Dicha construcción adquiere una forma de cruz latina con dos aros que cuelgan de cada uno de los extremos respectivamente. A su alrededor bailan y cantan los asistentes alegremente como podéis ver en un cortito vídeo clicando en este enlace

Quien se queda en al ciudad tiene la opción de acercarse a uno de los parques más grandes, donde el ayuntamiento o la asociación de jardines organiza la versión urbana del evento. Allí compras una corona de flores para llevarla sobre la cabeza y...¡a disfrutar de los cánticos folclóricos! Del famoso palo os dejo un par de fotografías que tomé ayer paseando por los jardines del centro de Göteborg. Era justo el día posterior a la celebración así que, como observáis, se respira paz y tranquilidad. 

Sobre el significado del festejo, se suele decir que corresponde a un ensalzamiento de la fertilidad. Coincidiendo con el solsticio de verano, se trata de un momento del año en que las flores y cosechas brotan en todo su esplendor, hay abundancia de alimentos y recursos, y hace relativo buen tiempo. El sol brilla y nos ofrece horas de luz desde las cuatro de la madrugada hasta las once de la noche. En este contexto, pues, se celebra desde la antigüedad esta exuberancia otorgada por la naturaleza con alegría y agradecimiento. Por su parte, el majstång o palo de flores vendría a simbolizar un falo, elemento clave en la fertilidad humana, de modo que concordaría con el resto. Parece ser, además, una de las tradiciones más antiguas de la cultura sueca ya registrada en tiempos vikingos, de las pocas que sobrevivió a la ocupación e influencia cristiana pese a ser considerada un ritual pagano. 

Hoy en día, la mayoría de la gente simplemente celebra la llegada del verano, una de las estaciones más agradables del año escandinavo en la que (¡por fin!) se puede hacer vida al aire libre. Comer y beber, tumbarse en la hierba y tomar el sol modula el carácter de las masas, para mejor. Eso sí, la parte de la tradición que nadie me había contado y tuve que descubrir en propia piel fue que suele llover este día casi cada año. Después de una semana calurosa -de dieciocho a veinte grados- y viendo el sol casi a diario -una suerte incomparable-, llega el esperado día y nos cae el diluvio universal. Así que tendré que esperar hasta el verano que viene a ver si consigo cantar sin mojarme demasiado!